Para miles de niños hondureños, nada que festejar

By at September 10, 2012 | 16:42 | Print

Para miles de niños hondureños, nada que festejar

Infantes son víctimas de la violencia y explotación laboral y sexual. Tibio compromiso estatal. Protectores acusan que no basta con una fecha en especial para garantizar los derechos infantiles.

 

 

 

 

 

 

 

 

Tegucigalpa,

Honduras

Para “Henry”, la celebración del Día del Niño pasa a segundo plano.

Jugar fútbol, correr a la intemperie, empalagarse con golosinas y reventar piñatas no serán parte de su rutina el día de hoy. Él tiene faenas mayúsculas por las cuales preocuparse antes que celebrar el 10 de septiembre.

A sus 13 años, es el único responsable de la manutención en su hogar. Es así que los semáforos del bulevar Juan Pablo II se han convertido en su centro de trabajo.

Parece que las normas de protección a la niñez no han logrado traspasar las barreras de la teoría. Es lo que se concluye al ver los ojos de “Henry” suplicando por dinero.

Pero no se atiene a la lástima de las personas, también limpia los vidrios de los vehículos y realiza peligrosos espectáculos con fuego.

Lo que sea para colaborar con su empobrecida familia en Altos de Santa Rosa, además que garantiza el sustento para continuar sus clases.

Sin embargo, sus aspiraciones educativas tienen límite: sexto grado. Después, no existe opción -considera el muchacho- más que trabajar.

Cifras para llorar

Él es uno de los miles de menores de la capital que vivirán el Día del Niño sin el goce pleno de sus derechos.

Hasta los momentos, no existen cifras oficiales que grafiquen con exactitud el problema social que padece “Henry” y sus coetáneos.

Según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en las ciudades gemelas habitan cerca de 427,000 menores de 17 años, casi el 30 por ciento de la población capitalina.

De ese universo, 252,879 poseen entre 5 y 17 años de edad (16%), rango donde los niños desarrollan importantes capacidades cognitivas, psicológicas, sociales y biológicas.

Sin embargo, en plena metrópoli existe un atraso por velar por el desarrollo integral de esos infantes.

La prueba trágica es que unos 19,000 menores son obreros formales e informales. Pero más fatídico es saber que cerca de la mitad de ellos (7,800) no son remunerados, sin el alivio de tener el justo ingreso al ser víctimas de la explotación.

Una investigación elaborada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en conjunto con Casa Alianza, reveló que en Tegucigalpa la sombra del trabajo infantil se esboza en los mercados, calles y basureros, los mayores lugares de incidencia.

El trabajo prematuro de por sí trae consecuencias en la vida escolar, pero los niños también cargan las cruces de la problemática educativa.

Son más las peleas que los avances. En los últimos ocho años se han perdido más de 600 días de clases, denunció en su momento Marlon Escoto, ministro de Educación.

Insólito, pero cierto. Prácticamente los 216,539 estudiantes de la metrópoli se suman a la masa de 32,039 niños que no tienen acceso a la educación.

Pero ni del más sagrado derecho, la vida, pueden gozar los menores de la capital. El futuro del país aparece a diario en el registro de homicidios.

En el 2011, el Observatorio de Violencia reportó el deceso de 77 personas entre 0 y 17 años, en Francisco Morazán.

Incluso, la explotación sexual sigue siendo un tema pendiente. El año pasado se registraron en la Fiscalía de la Niñez 1,327 denuncias vinculadas a la violencia sexual, sin mencionar los casos que permanecen en el silencio.

¿Cuál Día del Niño?

Para Manuel Capellín, director de Casa Alianza, es imposible concebir la celebración en una realidad tan tétrica para los niños.

“En lo personal, no creo en el Día del Niño…. esa fecha es más una disculpa de parte de la sociedad por su descuido”, sostuvo Capellín.

Esto porque considera que no ha habido un sincero compromiso de parte del Estado frente a la problemática.

Capellín explicó que vasta dar un recorrido por el centro histórico, bulevares y zonas marginales de la ciudad para confirmar visualmente la triste vida de los infantes.

Condenó que “habrán miles de niños tirados que ni siquiera podrán celebrarlo”.

En ese sentido, recordó a los padres de familia, gobierno, sociedad civil, políticos y ciudadanos que la atención a los menores no es en una fecha específica, sino todo el año.

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